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Traducción escrita, técnicamente exacta y que no necesita ser jurada por traductores públicos. Es, básicamente, una traducción especializada en una determinada área del conocimiento, lo que significa que, cuanto más el traductor contar con formación y experiencia sectorial, mayor será su dominio del asunto y de la terminología para traducir el texto en cuestión.

La traducción técnica representa un desafío, pues integra capacidades globales y locales, habilidades y estrategias que deben ser creadas por el traductor durante el proceso de traducción. Para eso, es fundamental el conocimiento, por parte del traductor, sobre el asunto tratado, la relación contextual, la investigación de vocabulario, además de la familiaridad con los procesos envueltos y la capacidad de adecuación terminológica. Esas habilidades garantizarán que la traducción técnica refleje con propiedad el objetivo y la función del texto original.

Un género textual complejo...

En el espacio de comunicación multi e intercultural, característico del mundo globalizado, los textos técnicos representan una grande parcela dentro del mercado de traducción. La concepción de modalidad textual técnica no es excluyente: los géneros textuales se diversifican, se entrelazan, en una perspectiva sin fronteras, de encuentro y de articulación. La intención es informar, orientar procedimientos, siempre con precisión, clareza y rigor. Por eso, hoy, pueden ser encontradas especificidades técnicas no apenas en manuales, prospectos, laudos, proyectos, textos científicos, pero también en textos periodísticos, epistolares y hasta literarios. La traducción técnica deberá reflejar la capacidad de corresponder a las exigencias de cada una de esas especificidades, manteniendo la calidad del documento original.

Cuando se habla en área específica del conocimiento, las dificultades ya comienzan por la propia nomenclatura: traductor financiero, traductor en medicina, traductor jurídico... Traducir un texto de ingeniería no es la misma cosa que traducir un texto de medicina, o de derecho. Hay textos de publicidad, de economía, de tributación, de ciencias biológicas... Los textos de informática, para complicar aún más lo que ya está complejo, son verdaderas tramas de cálculos y combinaciones, expresas en códigos lingüísticos claramente específicos. Al fin y al cabo, hay una gama variada de textos considerados especializados. Eso sin considerar la traducción de grandes obras literarias, cuyos contenidos envuelven filosofía, psicología, sociología, historia... Aunque sean consideradas traducciones literarias, exigen el respeto a la especificidad del conocimiento.

Por eso, es común las empresas de traducción - y los propios traductores - apunten en cual o en cuales áreas del conocimiento tienen su destaque. Por eso, también, hay una inclinación actual, entre los expertos del asunto traducción técnica, en utilizar la denominación pragmática o especializada, bajo la justificativa de que ambos los conceptos abarcan todos los tipos específicos de traducciones (traducción técnica, traducción científica, traducción jurídica, traducción financiera, traducción médica etc.).

Cuando la terminología entra en escena...

Una de las mayores dificultades encontradas en el proceso de traducción técnica es la terminología, especialmente cuando el traductor no domeña el asunto específico en cuestión. La identificación de los términos técnicos, la comprensión de su significado, la definición y la validación, muchas veces en condiciones restrictas de tiempo y de material de consulta, todo eso desmiente la concepción común de que la traducción de textos técnicoses fácil de ser hecha.

Además, muchas veces los textos tratan de tecnología de punta, aún no utilizada en Brasil, con términos aún no traducidos para el código lingüístico portugués. Optando por mantener ésos términos en el idioma original, cuando son comunes en el lenguaje de los usuarios, u optando por la traducción más cercana, de cualquier manera es el traductor que debe garantizar la especificidad del sentido para que el texto de salida sea fielmente mantenido y el texto de llegada pueda ser validado.

Todo eso hace del trabajo del traductor técnico una obra artesanal.