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Para traducción jurada, los sitios o diccionarios ofrecen el significado: “traducción con fe pública, hecha por traductor oficialmente autorizado”. Llamada también de traducción oficial, se trata de un documento utilizado para fines legales, cumpliendo la exigencia de que los documentos en idioma extranjero sean reconocidos delante órganos federales, provinciales y municipales, en todas las instancias (juicios, tribunales, escribanías, notarías, instituciones de enseñanza, etc.) y válidos en territorio nacional.

La Constitución de 1988 establece el idioma portugués como idioma oficial de Brasil. Si el idioma nacional es la expresión obligatoria de dominio y uso de una persona y se es necesario que las autoridades, para poder actuar de acuerdo con la ley, tengan acceso exacto a lo que consta en un documento extranjero, se vuelve imprescindible que cualquier documento en idioma extranjero sea acompañado de traducción oficial, clara y rigurosa, hecha por el traductor competente al oficio.

Un oficio de maestro...

El trabajo de traducción jurada es realizado por los profesionales aprobados en concurso público para ese fin. En Brasil, reciben el título de 'Traductor Público e Intérprete Comercial' y apenas ellos tienen el poder de hacer una traducción jurada. Su misión es comprobar, cerciorar, testificar la coherencia y la veracidad de los documentos, sean los originales, sean los traducidos, para validación en Brasil o en otro país. Es interesante resaltar que, aunque haya sido aprobado en concurso público, el traductor jurado no es funcionario público.

Después de aprobado en el concurso público, el traductor jurado es nombrado por la Junta Comercial, órgano provincial responsable por los concursos, por las habilitaciones de los traductores oficializados y por la fiscalización de los libros de 'Registro de Traducción'. Los registros son obligatorios a los profesionales y tienen validez nacional. Cada Junta Comercial, en cada provincia brasileña, mantiene en sus archivos las listas de traductores y de emolumentos tarifados (tasas cobradas por los traductores).

SEPA MÁS: La exigencia legal de la traducción jurada

Considerando que el idioma portugués es el idioma nacional en Brasil, el Art. 140, del Código Civil establece que: "Los escritos de obligación redactados en idioma extranjero serán, para tener efectos legales en el país, vertidos en portugués."; y el Art. 157 del Código de Proceso Civil firma que: “Apenas podrá ser junto a los autos documento redactado en idioma extranjero, cuando acompañado de versión en vernáculo, firmada por traductor jurado".

La profesión de traductor público e intérprete comercial fue reglamentada en octubre de 1943, por el Decreto Federal nº 13.609, cuyo texto establece que: “ningún libro, documento o papel de cualquier naturaleza que sea hecho en idioma extranjero, producirá efecto en departamentos de la Unión, de las Provincias o de los Municipios, en cualquier instancia, juicio o tribunal o entidades mantenidas, fiscalizadas u orientadas por los poderes públicos..."

¿La exigencia legal termina con la firma del traductor?

 

Probablemente no. Conforme la finalidad del documento, podrá ser exigido el reconocimiento de la firma del profesional en notaría e incluso en el consulado del país extranjero en Brasil.