CENTRAL DE ATENCIÓN: (11) 3511-3800
E-MAIL:info@gruposolucion.com.br

Para una relación eficiente entre profesionales de diferentes funciones relacionadas a contenido, es importante que no exista concurrencia entre ellos. Apenas un objetivo en común: un trabajo de calidad, realizado en conjunto.

 

Las actividades de traducción y revisión han sido más buscadas en el mercado últimamente.

Eses profesiones tienen aspectos muy importantes en la interacción entre sí, para tener una relación profesional de éxito, el traductor y el revisor deben considerar lo que realmente importa: texto adecuado. No veo el traductor y el revisor como competidores, pero como cómplices.

Todos los profesionales del área de traducción saben cómo esa relación traductor - revisor, puede ser estresante. Un traductor, se preocupa en mantener la integridad del contenido, sufre la presión del plazo de entrega, del volumen, sin olvidar de todos los otros desafíos de la función.

Un revisor necesita observar cuidadosamente, ortografía y gramática de cada material y todos los detalles que serán considerados por el lector. Además, también sufre las mismas presiones de plazo, volumen y demás desafíos del traductor.

Lo que torna esa relación complicada, muchas veces, es que, cuando el profesional es novato necesita demostrar trabajo y pintar totalmente el texto traducido en la busca por los “errores”. El traductor cree tan importante mantener la integridad del contenido que olvida que, para tener un trabajo eficaz, el texto final necesita ser comprensible a su público meta y eso, a veces, exige mucha adaptación de texto. Recurrente en los idiomas de estructura muy diferente, como en el caso de las traducciones alemán - portugués o inglés - portugués, o en los diversos falsos amigos del italiano y español cuando traducidos del portugués o para el portugués. El revisor lee el texto y no comprende, creyendo que es necesario hacer cambios y adaptaciones.

Es en ese medio, entre el trabajo de uno y lo de otro, que existen opiniones divergentes. Las personas tienen personalidad y cultura diferentes. Ocurrirá comprensión si hay clareza de comunicación.

La clareza en la comunicación es consecuencia de una comunicación objetiva, profesional, directa, que trae la calidad perseguida en el final.

Ambos los lados deben entender qué son colaboradores en un proyecto, no enemigos competiendo para ver quien sea mejor, quien esté cierto. Ambos tienen de colaborar para que el contenido se quede sí, comprensible a su público, ortográfica y gramaticalmente correcto e interesante, atrayente, para ser leído hasta el final.

Para que eso acontezca sin atritos es importante considerar:

  • El traductor es humano. Por eso, pasible de error.
  • El revisor también es humano y, también, pasible de error.
  • Equipos de trabajo siempre exigen buena flexibilidad, comunicación clara, foco y objetivo común.

El objetivo de todos debe ser: en las traducciones, que el contenido traducido mantenga su esencia y, aun así, pueda ser comprendido y apreciado dentro de la cultura y lenguaje para a cual fue traducido.

Teniendo esa perspectiva, puedo entender qué, si un traductor haz un error y el revisor pide corrección, él no está haciendo más de lo que el trabajo de él. Y, si un revisor haz un error o no comprende y pide alteraciones, el trabajo del traductor es, también, apuntar eso y pedir la corrección. ¿Misión imposible?

Nuestra meta:

  • Esencia de la información preservada;
  • Corrección gramatical y ortográfica;
  • Clareza y facilidad de comprensión por el público meta;
  • Transmitir el mensaje original, independientemente de las adaptaciones necesarias.

Al final, somos todos igualmente trabajadores (traductores y revisores), cooperando por la transmisión y divulgación de conocimiento, información, cultura.

La relación traductor - revisor no necesita ser complicada. Tenemos de aprender colaboración y respeto mutuo.